Tarea 3. Condiciones, comunicación y técnicas de la entrevista psicológica

Entrevista psicológica

Contenidos tratados

Un texto argumentativo verificando las posturas y debatiendo las definiciones y conceptos significativos del tema de la unidad 2. También, para hacer la actividad más lúdica, presenciarán un par de preguntas en referencia a la aplicación de la entrevista psicológica las cuales son: ¿Cuáles son las condiciones para el desarrollo de una entrevista psicológica?, ¿en qué consiste la comunicación en la entrevista psicológica?, ¿Cuáles son las principales técnicas que se implementan en el proceso de la entrevista psicológica?

Las técnicas de la entrevista psicológica, son un proceso de conceptualización que busca en un problema, la manera de generar una formulación, pero por la clasificación de emociones algunas veces se varía por medio de puntos básicos, como las hipótesis y la selección, esto a fin de procrear o generar unas metas terapéuticas para la creación de los procesos evaluados (Conxa, 2012). Además, con esta se puede identificar aspectos, características específicas, a fin de aclarar qué tipo de entrevista psicológica se debe ejercer para una interacción correcta y comunicación para ser capaz de realizar con éxito la entrevista. De igual manera también sirve para indagar en los contenidos no observables y para ayudar de guía en las conductas deseables y corregir las no deseables (Conxa, 2012).  

Todo debe ir redirigido a poder cumplir las peticiones del sujeto en el cambio agradable que le propone al observador. A partir de estos se pueden obtener las diferentes observaciones requeridas, o esperadas en la variedad de condiciones, diálogos y las diferentes técnicas de la entrevista psicológica (Conxa, 2012).

Ahora bien, básicamente es dar ayuda en la manera de modificar una conducta de la mejor manera para el paciente y el observador.  Por esta razón, para apoyarnos en autores significativos en el actual tema, obtendremos respuestas propias y comparaciones.

Las condiciones para un excelente desarrollo de la entrevista psicológica varían dependiendo de su ámbito de apoyo y su intervención a realizar, por esta razón para Conxa (2012) algunas condiciones son “La entrevista realizada con una función evaluadora y diagnóstica tiene lugar principalmente en el ámbito clínico y con personas que pueden presentar patología mental, o que en cualquier caso requieren atención psicológica” (p. 247).

Es un modo de valorar y recolectar información de la variedad de trastornos presentados en la diversidad de conductas humanas, siendo así que fomenta una interrogación respetuosa para adquirir información necesaria para la intervención a realizar. Del mismo modo, esta terapia es verdad que ayudará en procesos de crisis personales, familiares y sociales, pero esto no fluirá solo por propuestas, sino, el paciente debe de estar cooperando de la misma manera que desea el cambio, ya que el deseo y el atrevimiento no es lo mismo, por esta razón, una parte de las entrevistas van dirigidas fuera de lo personal del paciente, ósea al entorno, para así poder adquirir información del medio del que se rodea y lograr crear un pensamiento significativo del afectado (Conxa, 2012).  

Esta estrategia además de ser cooperadora, es centrada en el apartado psicopatológico que afecta a las personas. (Conxa, 2012) Algunas veces no se es creyente del conjunto de problemas o déficits personales en la cotidianidad, a tal punto que se torna en un punto crítico.  

Ahora bien, otro apartado significativo para el tratamiento del paciente por medio de la entrevista psicológica, es la comunicación, la cual, básicamente es una herramienta de gran utilidad en estas entrevistas, ya que es la manera que se puede llegar con este conjunto de palabras para establecer con claridad una meta para el cambio cuidadoso requerido del paciente en las conductas a desarrollar, no solo personalmente, sino socialmente y familiarmente. El desempeño de esta metodología ejerce un excelente trato a la hora de entender o socializar un papel castigador o un papel consolador en el paciente, por esta razón, la gran variedad de pensamientos que pueden generar la comunicación al final conllevara a obtener un cambio de conducta del observado (Conxa, 2012).

(Conxa, 2012) Aunque vale mencionar, que no solo es para socializar un papel injusto del paciente, sino que es un rasgo natural en cualquier ser, ya que por medio de esto se pone en tela de juicio sus consideraciones éticas y morales, las cuales pueden ser gratas o insoportables para el ajeno.

Ahora bien, para apoyarnos en esta información Conxa (2012) nos dice la importancia de la comunicación en las entrevistas “Para lograr obtener una buena historia del problema de la persona debemos ser capaces de elegirlas preguntas que permitan obtener la información relevante y precisa del problema y los síntomas” (p. 248).     

En este entorno de entrevistas, se conocerán varias técnicas para efectuar sus terapias, siendo así que estas se basan en la relevancia para conllevar de la mejor manera la comunicación con la finalidad de detectar información relevante en el estado de ánimo del paciente (Conxa, 2012). Además, ayudan a solucionar el interrogatorio a partir de investigaciones específicas con sus respectivos protocolos. También, cualquier apartado a realizar se debe de explicar antes del acto a ejecutar, para así, poder dar una idea clara del tratamiento al paciente.    

Ahora bien, las técnicas de las entrevistas son un proceso para facilitar el tratamiento, siendo así que Conxa (2012), nos menciona algunas como “un período de escucha activa durante el cual, a través del empleo de técnicas como el reflejo, la paráfrasis o la clarificación, se facilita la comprensión del problema por parte del entrevistador y el establecimiento del rapport” (p. 249).

En términos de realidad y presente, la entrevista psicológica siempre va con la finalidad de proporcionar la conducta deseada, también, la entrevista es capaz de hacer énfasis en el buen uso de las palabras y escucha con el paciente, con un grupo de apartados necesarios, los cuales son la empatía y la comprensión, entre otros. Pero, aun así, todavía vemos como el proceso social es un poco desorbitado por las metas o deseos que espera la sociedad en el eje del bien.  


Entrevista psicológica; Contextos y condiciones para su desarrollo

La entrevista como técnica especializada en la recolección de información, establece en su esencia la versatilidad y la flexibilidad preexistente para la formulación de cada una de ellas. En este mismo sentido, se determina que cada entrevista puede tener una finalidad y adaptabilidad distinta en relación a las necesidades del entrevistado. El objetivo de esta técnica especializada es compilar y comprender toda la información revelada dentro del proceso en búsqueda de estrategias eficientes para la resolución de los conflictos.

La importancia de la entrevista psicológica se ha ido adaptando a través del paso del tiempo, siendo constante en su versatilidad, y enriqueciéndose a sí misma con todos los campos que han surgido a lo largo de los años. Un ejemplo de aporte fundamental determinante dentro del proceso de la entrevista, se le acuña a Sigmund Freud, quien estableció la “terapia parlante”, donde el raciocinio de la comunicación espontánea entre el paciente y su psicólogo determina la recopilación de la terapia/entrevista, y el avance de la misma.

El terapeuta no es un elemento neutral de la entrevista, sino que por el contrario de ello mismo ha de esforzarse por ejercer un papel pasivo en ella, de modo que no es anecdótico que para controlar la influencia, el entrevistador se mantenga fuera de la vista del entrevistado y permanezca tomando notas en un espacio cómodo tras su paciente.

También se menciona la figura de Carl Rogers, que en su terapia centrada en el cliente imprime a la entrevista terapéutica un estilo “no directivo” por excelencia que se consolida y que se centra en el marco de referencia del cliente y en su expresión y comprensión emocional misma, donde se supone que la investigación debe de adoptar una metodología habitual que sirva como base para la recopilación de información. Con la aparición del conductismo de los años setenta, los propios terapeutas de conducta no estaban dispuestos a renunciar a una técnica que, aun con sus problemas, resultaba bastante útil, entre cuyos argumentos cabe destacar que señalan que la entrevista es un instrumento fundamental en el análisis funcional de la conducta, pero exigiendo un buen nivel metodológico para garantizar su fiabilidad y validez.

La aportación de la investigación social a la entrevista, desde un campo completamente distinto, también ha contribuido a la estandarización y cuantificación de la técnica, muchas veces obligada a manejar la gran cantidad de datos y de personas evaluadas.

Existen muchos tipos de entrevistas y muchos criterios que determinan su propia clasificación, donde según el marco teórico de referencia terapéutica, las entrevistas se pueden clasificar en función de su estructura, su grado de dirección o participación, el ámbito de aplicación-fines u objetivos, sus funciones, su secuencia temporal, o ya de forma generalizada dependiendo de su marco teórico terapéutico. La clasificación de la entrevista dependiendo su estructura, se puede dividir en tres subcategorías donde componentes varían según la elaboración de la información e incluso según la interpretación de la misma, en este mismo sentido, las tres subcategorías son: Entrevista No estructurada, Estructurada, y semi-estructurada.

La entrevista No estructurada solo se realiza en función de algunas líneas muy generales; es el propio proceso de interacción el que determinará el orden de preguntas y su tipo, por lo cual es en su mayoría espontáneo y permite al entrevistado ser tratado de forma idiosincrásica.

Por otro lado, la entrevista estructurada, es aquella en la que los elementos anteriormente mencionados, en su totalidad o en gran mayoría cuentan con un formato predeterminado, esto quiere decir que el orden de formulación y las preguntas establecidas tiene posibilidades de respuestas acotadas y restringidas, donde la combinación de secciones y de ciertos criterios ayuda a la interpretación de las respuestas del entrevistado, tal cual como lo plantea el libro, según Segal y Hersen (2010), donde se plantea que “en las entrevistas estructuradas se pregunta de una manera y con una secuencia predeterminadas. Las respuestas del entrevistado se suelen codificar bien en un formato dicotómico”, esto ya que es necesario tener como tal un método analítico en correlación con la duración, la gravedad o la frecuencia.

Finalmente, la entrevista semi-estructurada están guiadas por áreas concretas, dentro de las cuales el entrevistador puede hacer las preguntas que le parezcan oportunas, siguiendo la orientación de un patrón detallado, un ejemplo de estas entrevistas son las ADIS-IV (Anxiety DIsorders Interview Schedule for DSM-IV).

Otro tipo de entrevista definida es por el Grado de dirección o participación, donde el entrevistador determina el contenido y el desarrollo de la entrevista, esto mismo será un factor de afectación a la manera en la que se formula las preguntas o sus intervenciones verbales.

En este mismo tipo de entrevista se encuentran dos subcategorías, las directivas y las no directivas. Las directivas desde el punto de vista de un parámetro “objetivo” tratan más de la formulación de preguntas y la intervención con iniciativa de la conversación.

Por otro lado las No directivas, son aquellas que ocupan mayor tiempo en sus intervenciones, debido a que el entrevistador procura interferir lo menos posible en el curso natural del habla del cliente, por otro lado, las intervenciones que hace el entrevistador se realizan desde el marco de referencia y el foco del entrevistado, puesto que el objetivo primordial es ponerlo en contacto con sus experiencias y vivencias pasadas, su objetivo inmediato es crear un buen clima donde el entrevistado se sienta totalmente cómodo para hablar totalmente de todas sus vivencias y dejar de lado el paradigma de las entrevistas.

Dentro de la entrevista, existen varios elementos esenciales que se deben de tener en cuenta a la hora de llevar a cabo, estos mismos se componen de un análisis conjunto de sus componentes que se delimitan a la comunicación, la interacción, el objetivo y la finalidad del proceso.

La comunicación como primer componente, cuenta con las características de la subjetividad en cuanto a la expresión simbólica, oral o bidireccional, donde toda información bien sea verbal o no verbal son registradas y analizadas a la hora de realizar la evaluación, el diagnóstico o el asesoramiento psicológico. Por otro lado, la interacción dentro de la entrevista tiene su esencia en las relaciones interpersonales que se puedan formar a partir del rol de entrevistado/entrevistador.

Finalmente, el propósito está delimitado por los esquemas o pautas de la problemática o cuestión determinada, donde el objetivo y motivo de la entrevista parten del entrevistado, pero el objetivo final está constituido por el razonamiento del entrevistador, donde su perspectiva puede proporcionarle ayuda u información al entrevistador.

En este sentido es importante abarcar las condiciones previas a la entrevista, como la implicación del tiempo y el espacio para el contexto de la entrevista, así como los posibles sistemas a usar y la categorización misma de la información.

 La preparación de la entrevista inicia mucho antes de que el entrevistado se encuentre en medio de la sala, debido a que se debe hacer un exhaustivo análisis de la documentación previa disponible, tales como los informes previos, la historia clínica, el motivo de consulta, los expedientes de evaluación, entre otros.

 De la misma forma es importante estimar los puntos a tratar y la duración de dedicación a cada uno de ellos, teniendo en cuenta que los instrumentos auxiliares que preparemos para esto deben de estar dispuestos para el alcance del objetivo, esto quiere decir que a su vez, tanto el instrumento implementado como el formato que se use, este ligado directamente con la información que se desee obtener.

Cumplido lo anteriormente descrito, se resalta la información básica previa a la entrevista, que hace referencia a los datos personales, el motivo de consulta, y la derivación de algún especialista o si este mismo, recurre por iniciativa propia. Más allá de esta recopilación de datos, conviene la dedicación de impresiones y la formulación de análisis que le han sido previamente consultados.

Por otro lado, uno de los elementos más importantes es el contexto de la entrevista, donde se tiene en cuenta las cuestiones relacionadas con el manejo del espacio físico. El contexto o el espacio físico se incluiría tal cual como lo plantea el libro y Hall (1966) sobre comunicación no verbal que se denomina proxemia. Esta categoría hace referencia en sí al concepto de espacio ambiental y personal.

Es importante que el entrevistador transmita sensibilidad no verbal por la necesidad de espacio del cliente. En lo referente a la entrevista, los principales aspectos proxémicos de la interacción, cabe resaltar el uso del espacio físico, la disposición del mobiliario, y la distancia entre entrevistador y cliente.

El uso del espacio físico, es en sí el ambiente en general, así como el orden que debe de tener este espacio en sí, el espacio debe ser moderadamente activador para que los clientes se sientan lo suficientemente relajados para explorar sus propios problemas y auto-descubrirse.

Esto puede variar en función de las propias características de la persona entrevistada, como ejemplo equivalente, un entorno excesivamente cómodo inhibe los deseos de trabajar en la entrevista y un entorno excesivamente activador proporcionará elementos distractores que entorpecerán el proceso. Idealmente, la entrevista debe llevarse a cabo en una sala silenciosa lo más aislada posible del exterior, con la iluminación más confortable posible, el ambiente ideal será aquel que elimine toda posible fuente de distracción interna o externa.

La disposición del mobiliario, el cual es uno de los elementos de contexto y de la comunicación no verbal, y como tal, está trasmitiendo también un mensaje del que tenemos que ser conscientes. A partir de los objetivos de la entrevista se tomará la decisión de emplear el espacio físico, especialmente de una mesa de trabajo. La utilización de una mesa entre el entrevistador y el entrevistado acentúa la distancia, y recalca el rol asimétrico de entrevistador como profesional y el entrevistado como sujeto pasivo. Este mismo objeto puede emplearse como escudo protector para el cliente.

En algunos tipos de entrevista nos interesará resaltar este aspecto, tales como en las entrevista de selección; en otras no será totalmente un requerimiento para suponer una distancia que convendrá contrarrestar con una mayor actitud de cercanía personal. Por otro lado se encuentra el espacio personal, la utilización del espacio personal y del contacto físico por parte de las personas participantes en la entrevista es el tercer elemento a considerar. Partiendo de esta misma base que existe una amplia variabilidad intercultural y generacional en el uso del espacio físico, donde habitualmente las personas ancianas y los jóvenes interactúan en distancias más cortas en relación a la confianza que le tienen a las demás personas.

Una mayor cercanía forzada entre ambas personas denota una familiaridad que no siempre es compartida y que puede llegar a generar un mayor rechazo, en vez de facilitar la proximidad y la apertura. Además de la distancia establecida, es importante estar atentos a la variabilidad de esa distancia a lo largo de las entrevistas puesto que suele indicar cambios de tema, finalización de un asunto o su evitación.

También hay que tener en cuenta que el contacto físico que se puede tener en este punto, puede ser percibido por el cliente como algo negativo o algo positivo, dependiendo del tipo del contacto, ya bien sea expresión de atención frente a un gesto íntimo, y del contexto o situación. Un mismo gesto, como apoyar la mano en el hombro, puede ser valorado de una forma distinta si se entiende como una muestra de apoyo y de atención, o como un gesto íntimo de aproximación no deseada.

La recepción del entrevistado y el lenguaje es un punto donde se debe tener en cuenta las pautas de las interacciones posteriores, para ello es importante prestar una cuidadosa atención en el lenguaje verbal y no verbal, donde se le dé una acogida dispensada a la persona entrevistada, su comodidad y la sensación de control, ya que ayuda a establecer una relación basada en el respeto y la cooperación. El lenguaje y los modales del entrevistador ayudan o entorpecen dependiendo de la situación a determinar la atmósfera prevaleciente. La adaptación a la realidad del entrevistado para evitar choques de incomprensión o de mala comunicación entre ambos.

El comportamiento más adecuado es dejar que la iniciativa la tome el cliente, si se habla de temas intrascendentes, el entrevistador puede responder de forma breve pero amistosa, sin alargar la conversación, hay que mantener una conversación en un terreno neutral donde sin importar el caso se debe de asegurar y preservar la confidencialidad de la información tratada en el contexto profesional y derivar cualquier aspecto relacionado con ella al momento más adecuado de la entrevista.

El registro de información como parte de las condiciones de la entrevista, es un modo de interpretar con posterioridad los datos obtenidos, evitar como tal el olvido de los aspectos relevantes y paliar el efecto de las distorsiones que produce la memoria en el recuerdo de la información. La cuestión clave es el elegir el método de registro que mejor se ajuste a los objetivos de la entrevista. La elección de un método de registro u otro estará únicamente en función del tipo de entrevista y de las predilecciones del entrevistador, que debe conocer tanto sus ventajas como sus inconvenientes y los efectos que puede tener en cada sistema.

La administración del tiempo, y la duración de la entrevista, no siempre están prefijada de antemano sino que dependerá del tipo de entrevista, de los objetivos a alcanzar, de la persona a entrevistar de la edad del entrevistado, del momento en el que se realiza o de la presión asistencial, por citar algunos factores. Habitualmente la duración aproximada de una entrevista, especialmente en el ámbito clínico, suele rondar entre los cuarenta y cinco y los cincuenta minutos.

 Es importante recalcar que debe de existir una duración determinada con antelación que comunicará al entrevistado. En este punto se puede hablar también de las actitudes básicas del entrevistador, las actitudes fundamentales del entrevistador que fueron puestas de relieve a partir de la teoría del counselling, formulada por Carl Rogers y su equipo de Universidad de Ohio. El número de estas actitudes, son cuestiones que varían de autor a autor, mientras que algunos autores subrayan más unas características que otras, otros seleccionan las que consideran más relevantes en función de su modelo teórico de referencia.

Una de ellas es la ética profesional, que como toda labor del psicólogo, la entrevista debe regirse por los principios éticos que aseguren un desempeño profesional adecuado a la formación para la que está habilitado y que favorezcan y protejan el bienestar del cliente. Un comportamiento no ético puede tener consecuencias profesionales y legales como la pérdida del apoyo del colegio profesional o las demandas por mala praxis.

 El entrevistador debe de informar de forma explícita de que trabaja bajo estos supuestos éticos y que el consentimiento informado la confidencialidad y la protección de la información garantizados. Específicamente en la entrevista habrá que atender a los siguientes aspectos éticos, tales como la confidencialidad, las relaciones duales, y las derivaciones.

 La confidencialidad, tal como lo plantean los diversos códigos éticos de los profesionales de la psicología, interpuestos por el Colegio Oficial de Psicólogos, 2007; y por el American Psychological Association, 1999, donde estos tienen una obligación básica respecto a la confidencialidad de la información obtenida de las personas en el desarrollo de su trabajo. La revelación de esta información será ilegales a menos de que tenga consentimiento del cliente o del representante legal.

 Para garantizar la confidencialidad existirá los registros escritos y electrónicos de las entrevistas serán conservados durante todo el tiempo que este bajo la responsabilidad personal del entrevistador en condiciones de seguridad, y secreto que impidan que personas ajenas tengan acceso a ellos. Si se llegase a utilizar el material de la entrevista para la exposición oral, impresa o audiovisual de casos ilustrativos con fines didácticos o de comunicación o divulgación científica, debe hacerse de modo que no sea posible la identificación de la persona, grupo o institución de que se trata, y siempre con su consentimiento informado.

El siguiente punto de la ética profesional son las relaciones duales que son aquellas que el entrevistador establece una relación profesional con el cliente y simultáneamente mantiene otro vínculo con la misma persona: administrativo, de supervisión, social, sexual, etc. Las relaciones duales son problemáticas porque reducen la objetividad, confunden la cuestión y a menudo colocan al cliente en una posición de obligado consentimiento, por lo que deberían evitarse.

Las derivaciones se tratan principalmente de cuando no se puede garantizar un proceso de entrevistar con las garantías científicas y éticas adecuadas, puede ser necesario derivar al cliente a otro profesional, lo cual implica, más allá de sustituir a un entrevistador por otro, escoger a una persona que sea competente y que esté perfectamente capacitada para atender a la demanda. Además, quien deriva tiene que hacer un seguimiento del caso para comprobar que se ha producido un contacto apropiado.

Los valores sociales, como un tema totalmente distinto y abstracto son lo que establecen las personas como sistemas de valores al desarrollar nuestras actitudes y demostrar preferencias por diferentes aspectos de la vida, por lo que nos gusta y deseamos. En cualquier interacción que realicemos en nuestras vidas se manifiestan los sistemas de valores y el proceso de la entrevista no es ajeno a ello. No hay una posibilidad de estar totalmente libres de valores, pero sí estar atento a cómo puede estar influyendo en la interacción con el cliente y evitar sesgos contraproducentes, donde evidentemente habrá situaciones en las que los valores compartidos faciliten la apertura y habrá otras en que exista un conflicto de valores.

Aquí en este punto se resalta, que la persona es valorada en función de su grupo de referencia y su comportamiento no se juzga a partir de la información que ella misma proporciona sino basándose en lo que, según el esquema de valores de cada uno, cabe esperar de una persona de edad avanzada, de una mujer o de un gitano, por poner algunos ejemplos.

Por último, podemos encontrar la objetividad emocional, donde el proceso de la entrevista puede llegar a implicar muchas ocasiones donde se pueda sentir una fuerte intensidad emocional, sobre todo en las vinculadas anteriormente a un contexto clínico, terapéutico o de consejo, tanto para el entrevistador como para el cliente. Para una entrevista psicológica es necesario tener un manejo adecuado de esa emocionalidad para ajustarse a los objetivos de la entrevista, y obtener el rapport necesario ya que tanto una implicación excesiva como una frialdad manifiesta dificultan la capacidad de juicio. Este tipo de actitud estaría relacionado con lo que Bleger (1977) denominó en su momento la “disociación instrumental” que den manejar los entrevistadores como herramienta en su trabajo de evaluación. Esta disociación sería “el mecanismo cognitivo y emocional que mantiene al profesional con cierta división interna” 

Por una parte, el entrevistador debe de adoptar una actitud de cercanía emocional con el entrevistado y por otra parte de mantenerse lo suficientemente distante cognitiva y emocionalmente como para poder reflexionar acerca de lo que escucha y realizar hipótesis de trabajo congruentes y válidas. Las destrezas del entrevistador son determinantes e importantes debido a que de esto depende la calidad de la relación en la entrevista. El entrevistador efectivo es aquel capaz de integrar sus apartados personales y científicos en otras palabras, quien logra el equilibrio entre sus competencias interpersonales y técnicas.  


Referencias

Conxa, P. (2012). Manual de la entrevista psicológica: saber escuchar, saber preguntar. (P. 243 -266). Madrid, España: Larousse - Ediciones Pirámide. https://elibro-net.bibliotecavirtual.unad.edu.co/es/ereader/unad/49011?page=248    

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